Enfermedades del aparato locomotor

El aparato locomotor puede sufrir gran cantidad de problemas que pueden derivar en patologías verdaderamente graves. Nuestro especialista en traumatología evaluará a través de un estudio exhaustivo y de las pruebas pertinentes cuál puede ser la enfermedad y los pasos a seguir para su seguimiento y tratamiento.

¿QUÉ INCLUYE ESTE TRATAMIENTO?

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PATOLOGÍAS DEL APARATO LOCOMOTOR

FIBROMIALGIA

Es una enfermedad que afecta fundamentalmente a las mujeres y que les causa dolores crónicos, constantes y generalizado en el sistema musculoesquelético y sensación de dolor a la presión en determinados puntos concretos llamados «puntos dolorosos».

A parte del dolor, la fibromialgia es una enfermedad que acarrea otros muchos síntomas como cefaleas, vejiga irritable, intolerancia a la actividad deportiva y debilidad muscular, cansancio persistente, alteraciones digestivas, dismenorrea  (menstruación dolorosa), parestesias, rigidez, sueño no reparador e insomnio.

En cuanto a las causas, aún no se conocen.

Esta patología requiere un tratamiento multidisciplinar encaminado a evitar el estrés, a adquirir mejores hábitos de sueño y a aceptar los efectos de la enfermedad a través de técnicas de psicología positiva si fuese necesaria. Además, será necesario un tratamiento para paliar el dolor.

ARTRITIS

La artritis es la inflamación de las articulaciones, llevando al debilitamiento y deformidad de estas. Esto deriva en la existencia de dificultad para realizar tareas cotidianas. Existen diversos tipos en función de si afecta a una o varias articulaciones:

Monoartritis: afecta a una articulación.
Oligoartritis: afecta a 2 o 3 articulaciones.
Poliartritis: afecta a 4 o más articulaciones.

Además, en función de cómo haya aparecido la patología se puede clasificar en artritis aguda (si el dolor ha aparecido de forma repentina) o artritis crónica (si los síntomas han persistido durante meses).

Entre los síntomas que presenta, el dolor es el más frecuente y por el que la mayoría de los pacientes acuden al especialista. También se pueden dar otros como inflamación articular, rigidez, debilidad muscular, fiebre, cansancio, pérdida de peso y de apetito, etc.

Las causas de la artritis son tan diversas como los tipos que existen. Se pueden asociar la artritis reumatoide, artritis microcristalina (gota), espondilitis anquilosante, artritis psoriásica, artritis idiopática juvenil, artritis reactiva o la artritis infecciosa.

El tratamiento de la artritis va a depender del tipo y gravedad de la enfermedad. En algunos casos, se curan espontáneamente sin necesidad de ningún tratamiento concreto. En caso de no ser así, este va a consistir en mejorar los síntomas de la enfermedad a través de analgésicos, antiinflamatorios y glucocorticoides, además de por medidas básicas como el reposo, el ejercicio para evitar la disfuncionalidad de la zona afectada o aparatos para proteger las articulaciones.

HERNIA DISCAL LUMBAR

La hernia discal lumbar se produce cuando el disco intervertebral pierde elasticidad y se degenera. Los discos se sitúan cada dos vértebras y su objetivo es amortiguar los movimientos de la columna vertebral.

Los síntomas derivados de una hernia discal se pueden producir debido al desplazamiento de los discos de su lugar normal, provocando una comprensión de las estructuras nerviosas como la médula espinal. Esto provoca ciática, debilidad en las extremidades inferiores o acorchamiento.

Las causas de la hernia discal pueden clasificarse en tres principalmente: las causas genéticas que favorecen la aparición de este problema, también las posturas inadecuadas, el levantamiento de pesos excesivos o las causas traumáticas ocasionadas por accidentes o caídas.

Respecto al tratamiento, es muy importante valorar personalmente las características de cada caso, la evolución clínica que haya presentado, el resultado de las pruebas a las que se haya sometido, la certeza de que han fracasado otros métodos conservadores,… para valorar la necesidad de llevar a cabo una intervención quirúrgica. Entrar en quirófano como solución a esta patología puede suponer una recuperación completa y curación de la hernia o, por otro lado, una forma de paliar el dolor y los síntomas.

ARTROSIS

La artrosis produce una lesión en el cartílago articular. Es muy importante prevenirla ya que si no se hace, puede producir un daño irreparable.

Los síntomas de la artrosis son diversos: dolor, rigidez articular, pérdida del cartílago y aparición de roces, incapacidad funcional de la zona afectada, deformidad gradual durante la evolución de la enfermedad, hinchazón o derrame articular, etc.

En cuanto a los tratamientos, la artrosis puede paliarse de diversos modos:
– Mediante un tratamiento no farmacológico que consista en técnicas de fisioterapia, hidroterapia y en ejercicios de estiramientos y movilización. Dentro de este tipo de tratamiento también encontramos el uso de material de apoyo como muletas para evitar la carga articular.
– Mediante un tratamiento farmacológico que se basa principalmente en analgésicos y antiinflamatorios para eliminar el dolor o también técnicas como las infiltraciones intraarticulares (corticoides, plasma del propio paciente o ácido hialurónico).
– Mediante un tratamiento quirúrgico al que se acude cuando las técnicas conservadoras no han resultado efectivas.

Algunos modos para prevenir la artrosis son: el uso de calzado adecuado, reducción de peso en casos de obesidad, aplicación de calor (termoterapia), ultrasonidos, masaje, ejercicio físico sin sobrecarga articular, etc.

LUMBAGO

La lumbalgia es el dolor registrado en la zona lumbar con irradiación, en ocasiones, en las extremidades inferiores. Predomina el dolor lumbar o el dolor radicular (ciática).

En función del grado de dolor, el especialista determinará cuál es el tratamiento más adecuado en cada caso. En las primeras fases de esta patología se puede recurrir a la aplicación de calor y frío para bajar la inflamación, al reposo y al descanso para disminuir el dolor, a la terapia farmacológica a través de antiinflamatorios o relajantes musculares, terapias alternativas por medio de la práctica de yoga, pilates, entre otras, a la fisioterapia y para una pronta recuperación, a la adecuada higiene postural.

Si el problema no remite con ninguno de estos métodos, es posible que sea necesario recurrir a la cirugía. Las técnicas que se pueden emplear son diversas según la causa por la que se haya dado.

LUPUS

El lupus es una enfermedad causada por nuestro propio sistema inmune ya que en vez de generar anticuerpos contra agentes externos como virus o bacterias, realmente lo que hace es crear anticuerpos contra su propio organismo.

La principal causa de esta enfermedad, como se ha comentado anteriormente, es un problema en el sistema inmune. Algunas circunstancias que pueden desencadenar la enfermedad son embarazos, alteraciones hormonales, uso de anticonceptivos orales,…

Los síntomas son muy variados esta patología ocasiona fiebre, mal estado general, cansancio, dolor e inflamación articular, intolerancia a la luz social provocando rojeces, llagas en la boca, afectación renal, pulmonar, de la sangre a través de la disminución de glóbulos o plaquetas.

El tratamiento del lupus se basa fundamentalmente en los inmunodepresores.

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